en Buenos Aires

"...Cuando no hay más separación entre 
"esto" y "aquello", es el punto de anclaje del Tao
en el mismo punto del centro del círculo,
uno ve el infinito en todas las cosas."
Chuang Tzu

Acerca de la historia de los mandalas y sus significados.


La mayoría de las culturas posee diseños mandálicos o mandaloides, tradicionalmente relacionados con su aspecto espiritual: la
mandorla (almendra) del arte cristiano medieval, ciertos laberintos en el pavimento de las iglesias góticas, los rosetones de vitral en las mismas iglesias, las chacanas del mundo andino, los diagramas de los indios pueblo, el uróboros de la tradición helenística, etcétera.


También existen grabados en las piramides egipcias que nos muestran, como utilizaban la fuerza de los mandalas para su concentración. 

En las  tradicionales hindúes, solían ser imágenes muy complejas, que a veces parecían auténticos laberintos sin salida. Los más conocidos por el mundo occidental son los mandalas del Tibet, realizados de arena, elaborados por monjes tibetanos. La construcción de un mandala de este tipo lleva varios días y una vez terminado se destruye, para demostrar la impermanencia de la vida.

Esta universalidad de figuras mandálicas puede deberse al hecho de que las formas concéntricas sugieren una idea de perfección y que el círculo evoque el retorno de los ciclos de la naturaleza.

Esta característica de los mándalas hizo que el psiquiatra Carl Gustav Jung los considerara expresiones del inconsciente colectivo. Para Jung, el centro del mandala representa al sí-mismo.